2.1. EL ORIGEN DE LOS HWARANG

 

TEORIA PARA TAEKWONDO JUNGSHIN KWAN


NIVEL 6 (Cinturón Negro Segundo Dan)

 

1.   El origen de los Hwarang

 

EL ORIGEN DE LOS HWARANG

Fuente: UN DIA EN LA ETERNIDAD. La historia de las formas del Taekwondo. CAPÍTULO VIII

Por: Luciano L Iriarte. Editorial Dunken. Buenos Aires, Argentina. 2013.

 

 

1.      INTRODUCCION

2.      COREA. LOS TRES REINOS

3.      ORIGEN DE LOS HWARANG

4.      LAS ANTECESORAS DE LOS HWARANG. LAS MUJERES WONHWA

5.      EVOLUCIÓN Y OCASO DE LOS HWARANG

6.      NOTABLES GUERREROS HWARANG

 

 

EL ORIGEN DE LOS HWARANG

 

1.     INTRODUCCION

En el siglo VI cuando Corea estaba dividida en tres reinos: Koguryo, Paekche, Silla, el mayor de los tres, Koguryo, intento tomar por las armas los otros dos reinos más pequeños. El reino de Silla, el más pequeño, fue defendido por un grupo de jóvenes caballeros aristócratas que junto a la clase guerrera se entrenaban en las artes marciales y en la lucha cuerpo a cuerpo para la protección de su reino. Estos jóvenes guerreros, generales y líderes del reino en los años posteriores fueron conocidos colectivamente como Hwa Rang.

Junto a los guerreros Sulsa (las tropas de elite de los Hwa Rang) los Hwa Rang de Silla triunfaron sobre los ejércitos de Koguryo y esto tuvo como consecuencia la unificación de los tres reinos, lo que se conoce hoy en día como Corea.


El feroz espíritu combativo de los guerreros Hwa Rang se hizo legendario, sirviendo a la historia como documental literario de miles de hechos heroicos de los inimitables Hwa Rang, incluyendo a los generales Yu Shin Kim, Kwang Chan, Sa Da Hawque eran conocidos como caballeros de suma inteligencia además de ser los líderes de la casta guerrera más temida en toda Asia.  El seguimiento de su estricto código marcial junto a su superlativa técnica de combate hizo de los Hwa Rang la mayor fuerza federal tras la eventual unificación de la península de Corea.

Las pruebas de la existencia de las artes marciales en Corea pueden apreciarse en los grabado sobre piedra de Seokkooram, un santuario budista en la capital de Silla de aproximadamente 2.000 años de antigüedad, testimonio del temprano desarrollo de las artes marciales en Corea. Estos grabados representan a hombres en clara postura marcial. También hay varios documentos de este periodo en el que se hace referencia a un arte marcial en el que los oponentes se pateaban y derribaban entre sí.

 

2.     COREA. LOS TRES REINOS

El período de los tres reinos fue una época en la cual un exclusivo grupo de linajes aristocráticos consolidaron su posición sobre toda la sociedad. El poder estaba concentrado en las manos de aquellos que vivían en la capital del Reino, y entre ellos, se destacaban las familias ilustres que ostentaban el rango mayor por detrás del rey y la reina. Por debajo de ellos, se situaban los nobles de menor categoría, los comerciantes y artesanos calificados, y sobre la base, el pueblo. Esta auténtica pirámide institucional fue la estructura social sobre la que se apoyó el estado coreano durante cientos de años.

El sistema “rango de hueso” o kolpum, fue desarrollado en el Reino de Silla durante los siglos V y VI. La designación de una persona dentro este sistema, significaba lo cerca que estaba en relación con la realeza, y por lo tanto, cuáles eran sus derechos, privilegios y sus ventajas políticas y económicas en la sociedad. El rango más alto de este sistema era denominado seonggol o “hueso sagrado”, con formado por personas que poseían miembros de la familia real por ambos lados de su linaje. Originalmente, sólo los huesos sagrados podrían convertirse en reyes o reinas de Silla.

El segundo escalón lo ocupaban los “hueso verdadero”, o jingol, personas de sangre real en un lado de la familia y de sangre noble por el otro. Por debajo de estos rangos, estaban los dumpun, divididos en los niveles 6, 5 y 4 de la pirámide. Los de rango 6 podían ocupar altos cargos ministeriales y militares, mientras que los miembros de la partida grado 5 y 4 sólo podría llegar a ser burócratas de menor altura. Los puestos 3, 2 y 1 eran para la gente común, que no podían ocupar cargos del gobierno y por lo tanto no obtenían mención en documentos oficiales.

Similitudes con esta pirámide social de Silla existieron en el sistema de castas de la India o el Japón feudal con su sistema de cuatro niveles. Las personas debían casarse con pares de su misma condición, aunque aquellos hombres de mayor rango si podían tener concubinas de rangos inferiores. Las personas con rango de hueso sagrado tenían derecho a asumir el trono y a casarse con miembros de la categoría hueso sacro. Entre 198 integrantes de estas castas, estuvieron los miembros de la familia Kim, fundadores de la dinastía Silla.

Además de los límites de ascenso impuestos por la propia jerarquía, la pertenencia a uno u otro escalón de la pirámide determinaba también la zona en la que una persona podía vivir, los colores y telas que podía usar, el tamaño de la casa que podía construir, etc. Estas leyes suntuarias aseguraban que todo el mundo permaneciera en sus lugares dentro del sistema, y que a simple vista pudiera identificarse a la persona según su rango.  Evidentemente, el origen del sistema de rango de huesos no era más que una forma de control social. De esta manera el reino de Silla logró expandirse sin mayores sobresaltos.

En la esfera militar, cada uno de los Tres Reinos organizó sus milicias a nivel nacional y las puso bajo la autoridad del Rey.  En el caso de Silla, las unidades militares fueron establecidas en cada jurisdicción bajo el control de generales de rango de hueso real, hombres que vivían en la capital y de clase alta, proveniente de linajes de élite. Además de este núcleo de guarnición del ejército, en Silla había “vasallos en juramento”; una especie de señores feudales comprometidos a rendir servicio y lealtad a sus jefes. Estas unidades de élite se nutrieron con grupos de hombres muy jóvenes, muchas veces adolescentes, que fueron llamados Hwarang, “la flor de la juventud”[1]

 

3.     ORIGEN DE LOS HWARANG

El gen fundacional de estos jóvenes guerreros, tiene u na relación directa con un hecho puntual en la historia coreana. En el año 540 el Rey Jinheung llegó al trono del reino de Silla a la temprana edad de siete años, al morir su tío y predecesor, el rey Beopheung.  Dado que era muy joven para gobernar, su madre actuó como regente, pero al alcanzar la mayoría de edad, el novel monarca comenzó a administrar el reino de forma independiente y con mano firme.  Jinheung había adoptado una política de paz con el vecino reino de Baekje y juntos en el año 551, atacaron al reino de Koguryo, en el norte coreano. El resultado de este ataque aliado fue la conquista del río Han. Los reinos de Baekje y Silla dividieron el territorio conquistado en partes iguales.  Entusiasmado por el triunfo, Jinheung decidió continuar el avance hacia el norte, pero antes emprendió la tarea de expulsar a las colonias japonesas del pequeño distrito de Kaya, el cual respondía directamente al clan Yamato de Japón.


Posteriormente, el Rey jinheung puso sus ojos sobre los fértiles valles de Corea central, entre los ríos Han y lmjin, los cuales no tardó en conquistar.  Esto llevó grandes riquezas a Silla a través de la adquisición de las productivas tierras agrícolas y fomentó el trabajo para los campesinos. Otras regiones con minas de hierro le significaron nuevas ganancias tecnológicas al reino, lo que ayudaría a realizar grandes expansiones y fundamentalmente conquistar una nueva ruta hacia China, a través de la captura de los puertos en el Mar Amarillo.

Pero no sólo en el campo económico hubo mejoras, el ejército también se vio incrementado ya que había más territorio por proteger.

En el Reino de Baekje gobernaba el Rey Seong. El Rey Jinheung había conquistado junto a él las tierras de Koguryo, pero años más tarde los roles se invertirían. Silla se alió con Koguryo y juntos atacaron a las fuerzas de Baekje el valle del río Han en el año 553. Jinheung, luego de tomar para sí la parte alta del río Han, expulsó a las fuerzas de Baekje de la región del bajo Han.  Seong, enfurecido y sintiéndose traicionado, decidió tomar represalias con un asalto frontal a Silla en el año 554, pero fue capturado en una emboscada y posteriormente, ejecutado. El Rey Jinheung ocupó el nuevo territorio, con la propuesta de anexarlo para siempre. El monarca tuvo la fortaleza necesaria para sofocar todas las rebeliones opositoras y extender la cultura de Silla cada vez más al norte. A medida que avanzaba, fundaba ciudades y establecía poblados. Pero Silla necesitaba más mano de obra, más trabajadores, más artesanos, pero sobre todo, más ejército para poder controlar estos nuevos territorios. El Rey conocía a los Hwarang y su fuerte tenacidad. Creyó entonces, que había que formar a estos jóvenes con un corazón compenetrado en el espíritu nacional para defender las nuevas adquisiciones. Era momento de darles una nueva identidad, más poder y que sean los nuevos embajadores de la cultura de Silla. Su gran momento en la historia había llegado.


Los Hwarang no se originaron con el ascenso de Jinheung al trono como muchos textos afirman. Cuando el general Isabu invadió Kaya y Sadaham en el año 512, los jóvenes Hwarang ya lo acompañaban. Sin embargo, lo más justo sería decir que Jinheung fue quien los llevó a la gloria.  Las primeras menciones sobre los Hwarang aparecieron en dos textos que ya han sido  mencionados, El Samguk Sagi y Samguk Yusa.  Lamentablemente, en ambos casos, las referencias al origen de Hwarang son escasas, y más allá de unos párrafos dedicados a la institución, sólo hacen mención a algún aspecto biográfico de miembros notables. En el Samguk Yusa, se afirma que el rey de Silla, “preocupado por el fortalecimiento del país…otra vez emitió un decreto y eligió muchachos de buenas familias que poseían buenas costumbre y los renombre como Hwarang”  El Samguk Yusa también enfatizó las actividades budistas de los Hwarang, mientras que el Samguk Sagi de Kim Busik, hizo hincapié en sus hazañas militares, “Mucho se puede aprender del carácter de cada hombre, si se observa en batalla.  Aquellos a los que les va bien, son recomendados ante la corte”.

Los historiadores afirman que los Hwarang estudiaban la naturaleza. Además de las características militares que los harían famosos, tenían una dimensión religiosa del mundo, fuertemente influenciados por el budismo y el taoísmo. A menudo realizaban peregrinaciones a sitios sagrados para orar por la prosperidad de su reino. Visitaban montañas, ríos y valles para aprender a desarrollar la paciencia, el control emocional, las artes plásticas, artísticas y marciales. Estos paseos no eran simples pasatiempos, sino que contenían un sentido religioso. Las caminatas se denominaban “grandes exorcismos” y tenían como finalidad alejarse de todo lo que tenía carácter cotidiano. Los Hwarang no sólo apreciaban la belleza de la naturaleza, sino que creían que El Espíritu del Cielo se encontraba en su interior. La fe en el Espíritu de la Montaña, no era una fe que tomara como divinidad a la cima misma, sino un dogma acerca del espíritu que se encontraba allí adentro. También la fe en el dios Dragón proviene del espíritu que se encontraba en el agua. Tradicionalmente, el dragón se supone que subió a los cielos. Todas estas excursiones por la naturaleza tenían como objetivo final, encontrar la esencia de los espíritus. Un ejemplo de ello es el caso del gran general Kim Yusin, quien siendo Hwarang desde los 15 años, escaló en soledad y por sus propios medios, la gran montaña para implorar protección para su patria.

Corea fue la primera región de Asia Oriental en aceptar verdaderamente al budismo. En la creencia de los Hwarang, la meditación se llevaba a cabo no sólo en la manera tradicional, en una postura pasiva, sino que también era aplicable cuando entrenaban su cuerpo y su espíritu para entrar en batalla con un propósito altamente refinado y una visión de la victoria. Los principios budistas estaban tan arraigados en el código de los Hwarang que un gran número de monjes participaron en diversas actividades militares. Incluso, en tiempos de guerra tomarían las armas para morir por Silla. A través de los años, los monjes budistas, habían perfeccionado el conocimiento del Ki, a tal punto que ya no era un simple método de equilibrio del cuerpo humano. Este avanzado entrenamiento del Ki, les enseñó a los jóvenes Hwarang cómo canalizar la energía - Ki - internamente, para fortalecer sus cuerpos, y luego externamente, con el fin de convertirse en guerreros más poderosos en batalla.  A través del desarrollo de la fortaleza mental, el entrenamiento físico y la vida espiritual, el Hwarang era el guerrero ideal que la corte real necesitaba. Cultos y caballerosos, no tardarían mucho en convertirse en la élite de Silla.

Cada grupo Hwarang estaba formado por, miles de miembros elegidos entre los jóvenes hijos de la nobleza. Este fue el comienzo de los Hwarang institucionalmente. Con las conquistas al norte, el reino de Silla rápidamente empezó a consolidarse como potencia ya ocupar territorio de los dos reinos vecinos. Los aristocráticos jóvenes Hwarang pronto fueron vistos por la corte real como un gran sostén en la cruzada de Silla por conquistar la península.

En el Siglo XII, ya todos sabían quiénes eran los Hwarang, y su reputación y prestigio era conocida en todo oriente. El temerario espíritu de pelea de los guerreros Hwarang llegó a ser legendario, y sus hazañas fueron registrada~ para la posteridad en la poesía y literatura. Las historias de los Hwarang de la dinastía Silla llegarían a ser la base de un género clásico, que formó la columna vertebral de la literatura coreana por cientos de años.

Los jóvenes guerreros honraban el código de los “cinco preceptos laicos”, establecido a comienzos del S. VII por el monje budista Wongwang. Estos eran:

1)      Servir al rey con lealtad

2)      Servir a los padres

3)      Practicar la fidelidad en amistad

4)      Nunca retirarse en batalla

5)      Abstenerse de matar sin sentido.

En tiempos de paz, sus prácticas cotidianas tenían que ver con el cultivo personal a través de la  lectura, especialmente de los clásicos chinos, y la práctica de numerosas actividades artísticas.  En el plano netamente militar, los Hwarang eran expertos en equitación, el manejo de la espada, el arco y las artes marciales.  Manejaban un concepto novedoso en las técnicas de pelea sin armas, combinando lo rústico y lo suave, lo circular y lineal de sus ataques. Este tipo de combate cuerpo a cuerpo se basó en el principio Um-Yang de la filosofía budista. El arte de la lucha con los pies era conocido como Subak y era practicado por el común de la gente a lo largo de los tres reinos. Sin embargo, los Hwarang transformaron el Subak, intensificándolo y añadiéndole técnicas de mano. Pronto comenzaron a llamarlo con el nombre de Taekkyon.  Si los puños de los guerreros eran letales, sus patadas eran aún más intensas.  Desarrollaban tal velocidad que sus pies no se veían en el aire. En siglos posteriores, el rey de Koryo hizo obligatoria la práctica del Taekkyon para todos los soldados, y paralelamente comenzaron a celebrarse concursos anuales de este arte entre la población de Silla, todos los 5 de mayo del calendario lunar. Los mejores exponentes del arte, eran Ios Hwarang, quienes también predicaban Ios códigos morales. El historiador de Silla del siglo VIII, Kim Taemun, anotó en sus crónicas: “Los Hwarang son Sagaces consejeros y leales ministros. Ellos producen grandes generales y valiente soldados”

Los alumnos novatos que ingresaban a las filas de los Hwarang debían aprender Ios cinco principios fundamentales de las relaciones humanas (la bondad, la justicia, la cortesía, la inteligencia y la fe), las tres becas (tutor real, instructor y profesor) y los seis modos de servicio (santo pastor, buen ministro, ministro leal, ministro sabio, ministro virtuoso y ministro honesto).  Después de diez años de estudio y de un duro entrenamiento (Para fortalecer sus cuerpos, los aspirantes escalaban escarpadas montañas y nadaban ríos helados y turbulentos en invierno), los candidatos se presentaban ante el rey para su aprobación o desaprobación como Hwarang. Un buen candidato tenía que ser un hombre de carácter y actitud, idóneo para difundir los principios morales y destacarse en las artes militares. Con el tiempo podían llegar a ocupar cargos importantes dentro de las guarniciones como Kukseon (Gran Maestro), Pungwolju (Jefe Oficial) o Wonsanghwa (Primer Oficial).

Entre las filas de los Kukseon se encontraban aquellos que posteriormente serían funcionarios del gobierno, líderes militares, generales de campo, e incluso reyes, que sirvieron Silla tanto en tiempos de paz como de guerra. La mayoría de los grandes líderes militares de la Silla pertenecieron a las filas de los Hwrarang.  El título de Hwarang infería que el portador era experto en artes marciales. Cada uno de ellos podía tener a su cargo un grupo que oscilaba entre 100 y 5000 estudiantes a quienes se los llamó Hwarang-Do. Sus hazañas fueron registradas en muchas obras literarias. Una de ellas, el Hwarang Segi, recopiló vida y obra de 200 guerreros Hwarang. Lamentablemente ésta obra se extravió durante la ocupación japonesa del Siglo XX.

 

 

4.     LAS ANTECESORAS DE LOS HWARANG. LAS MUJERES WONHWA

 Tanto en el Samguk Yasi como en el


Samguk Yusa, los autores están de acuerdo en que existieron dos bandas de mujeres llamadas Wonhwa (
원화, "flores originales") que precedieron -y también fueron contemporáneas- a los Hwarang. El origen y a qué se dedicaban las Wonhwa no está del todo claro, aunque algunos estudiosos afirman que podrían haber sido una especie de geishas, cortesanas con un alto nivel cultural. No es de sorprender que este grupo compuesto por damas haya sido el precursor de los Hwarang, ya que las mujeres jugaron un papel social destacado en la época de los tres reinos, especialmente en Silla, que tuvo tres reinas gobernantes a lo largo su historia.  Ambas fuentes dan constancia de que durante el reinado del rey Jinheung, varios grupos de hermosas muchachas fueron elegidas para ser instruidas en contenidos sobre la piedad filial y fraternal, en los códigos de la lealtad y la sinceridad, sobre todo con el fin de ser buenas esposas.

El Rey Jingheung era un practicante budista fervoroso y como tale cautivaba la elegancia y la belleza física de la naturaleza y de los humanos. Creía en seres míticos y en las hadas masculinas (Sin-Sol) y femeninas (Sun-Nyo). Estas creencias lo llevaron a celebrar concursos de belleza para encontrar a las más bellas doncellas del país. En un concurso donde se presentaron 400 aspirantes a Wonhwa, dos mujeres portadoras de gran belleza se vieron favorecidas, Nam Mo y Joon Jung. Ambas fueron nombradas líderes del movimiento de las Wonhwa, pero tan pronto fueron seleccionadas, los dos comenzaron a luchar entre ellas por el poder y la influencia sobre la corte. Los celos que se tenían terminaron por desencadenar una tragedia. Joon Jung; emborrachó adrede a Nam Mo para luego matarla aplastándole el cráneo con una piedra. Cuando el cuerpo de la Joven fue encontrado en una tumba poco profunda en la ribera del río, el Rey, enfurecido, condenó a muerte a Jung Joon y disgregó la orden de las Won-Hwa.

 

5.     EVOLUCIÓN Y OCASO DE LOS HWARANG

Los Hwarang como sociedad fraternal y núcleo militar, evolucionaron en base a su código  inquebrantable. Muchos caballeros de renombre participaron en el gobierno y en el estado coreano y fueron pilares fundamentales en su desarrollo histórico, desde el surgimiento hasta el final de la Dinastía Silla. Sus conceptos marciales, religiosos y filosóficos, influenciaron no sólo a la población coreana, sino que traspasaron las fronteras de la península esparciéndose por el lejano oriente. El código de los Samuráis japoneses, el Bushido, rescató muchas de las ideas del Hwarang-do, por lo que generalmente se dice que los Samuráis se inspiraron en los Hwarang. Lo cierto es que el Sesok-Ogye (el código de los hwarang) es por lo menos 400 años más antiguo que el Bushido.

El concepto de “guerreros budistas” puede parecer ambiguo y hasta contradictorio, pero los Hwarang rechazaban el mal y la violencia respetando la santidad de la vida a través de lo~ preceptos del budismo. Esta mezcla de guerreros marciales, expertos en combate y en el manejo de más de 100 armas diferentes; con caballeros ilustrados, versados en artes literarias y propietarios de un concepto religioso muy profundo, hizo de los Hwarang una cofradía única en la historia mundial, que superó en permanencia en el tiempo a los caballeros europeos o a cualquier otra congregación.

La influencia de los Hwarang hizo prosperar a Silla y posteriormente a Koryo. Ambas dinastías se mantuvieron bajo un ambiente próspero y de relativa calma, fronteras adentro, por más de 1500 años, mucho más que el Imperio Han de China que duró 500 años, el Imperio Romano de 1000, o el Bizantino de 1200.  Por otro lado, ayudaron a sofocar una multitud de invasiones extranjeras durante todos esos años, siempre bajo el juramento de lealtad al rey.

Pero el apoyo Hwarang al soberano no fue suficiente para evitar la caída de Silla. Durante el último siglo de esta dinastía en el poder (a partir del año 830 hasta su caída en el 935) hubo conmoción interna y un clima de enfrentamiento imperante. Los sucesivos reyes cada vez tenían menos poder y las familias aristocráticas poderosas no cesaban de ejercer presión sobre el trono.  Finalmente Silla cayó, y una nueva dinastía instaló el reino de Goryeo, bajo el mandato del Emperador Taejo en 918.

Con la caída de Silla, los Hwarang sintieron su primer cimbronazo. La institución se vio fragmentada y continuó funcionando bajo diferentes nombres como, Kuk So Do y Pung Wol Do. La nueva dinastía Goryeo o Koryo, establecida por Taejo, ignoró a los Hwarang, quienes a pesar de ello siguieron con el objeto de expandir su cultura por toda la península. Goryeo extendió sus fronteras a la actual ciudad de Wonsan, en el noreste (936-943) y el río Amnok (993) y finalmente ocupó casi la totalidad de la actual Corea (1374). Los Hwarang colaboraron en distintos movimientos gubernamentales y militares. Pero la historia volvería a cambiar.

En el siglo XIV, Vi Seong-gye -el Rey Taejo- declaró una nueva dinastía bajo el nombre de Joseon y cambió el nombre del país a “Reino de Gran Joseon”. Fue el fin de Goryeo y el ocaso de las Artes Marciales. El Rey Taejeon -Yi Bang-won-, nieto de Taejo y tercero de la dinastía Joseon, llegó al trono luego de asesinar a dos de sus hermanos y de haber derrocado al legítimo heredero a la sucesión, su hermano mayor Yi Bang-gan. Este hecho se conoció romo la rebelión de los príncipes y dejó al descubierto la fiereza con la que Taejeon se manejó para poder alcanzar la corona. Tras haber asesinado, exiliado y destituido a tanta gente, era lógico que el nuevo Rey se sintiera amenazado, sobre todo por la existencia de los Hwarang, quienes mantenían el código de lealtad al rey, en este caso al hermano derrocado. Taejeon decidió que todos' los soldados de las filas de los Hwarang debían pasar a depender del control del gobierno central, despojando a los históricos grupos de elite de la independencia que siempre los caracterizó. Los generales Hwarang, ante este hecho, decidieron desertar a la vida militar. Muchos de ellos abandonaron las ciudades y se recluyeron en las montañas, donde se consagraron a la vida monástica y a la meditación.  Hay quienes creen que siguieron transmitiendo sus secretos milenarios entre ellos y a pequeños grupos de alumnos que los visitaban.

 

6.     NOTABLES GUERREROS HWARANG

Ante la poca evidencia histórica de la institución de los, Hwarang, los historiadores se basaron en la vida personal de muchos de ellos para recrear el modo de vida y el pensamiento de los jóvenes guerreros. A continuación, un pequeño resumen sobre la biografía de algunos de los más destacado Hwarang:

Hae Ron

El Samguk Sagi relata la historia de uno de los primeros héroes Hwarang. Uno de los tantos que ha elegido morir en batalla.  Esta es la historia de Haeron:

Haeron…se convirtió en Daenaema (un funcionario de nivel medio de la corte) a la edad de veinte años, debido a los méritos de su padre en batalla. En el año treinta y cinco del Gunbok, el rey consideró a Haeron como Dangju (capitán) de Kumsan, y le ordenó el asalto de la fortaleza de Gajam con ByunPum, el Señor de la provincia de Hansan. La guarnición de Baejke respondió y salieron al ataque, aqui Haeron habló a sus capitanes y les dijo “mi padre falleció en este campo. Como conozco a mis enemigos de Baekje, hoy es mi hora de morir". Por último, sacó su espada y cargó contra las formaciones enemigas. Mató a muchos y finalmente murió el también. El mismo rey lloró por Haeron. No hubo ninguna persona en la tierra que no llorara. Una larga canción fue escrita en su memoria.

 

Sa Da Ham

A través de los relatos históricos y épicos de los guerreros Hwarang, se manifiesta el significado del código, que es en definitiva, el leitmotiv que los hizo actuar y vivir de esa manera.

Una de las primeras hazañas épicas de los Hwarang de las que existen registros es la de Sa Da Ham, noble de nacimiento, y coro un altísimo rango de hueso, quien con tan sólo 15 años comandó un regimiento de más de 1000 hombres al servicio de Silla. Su objetivo militar fue el reino de Kaya, vecino de Silla quien había sido aliado del enemigo reino de Baekje. En el año 562, Sa Da Ham atacó el fuerte central de Kaya, conquistándolo y poniéndolo a merced del Silla.  A su retorno el Rey lo recompensó con 300 esclavos y una gran parcela de tierra como recompensa. Su moral de guerrero Hwarang hizo que rechazara las tierras. Aceptó a los esclavos, para liberarlos inmediatamente. Su conducta marcaba que un Hwarang no podía recibir recompensas personales por sus obras. El código Hwarang marcó a fuego el comportamiento de Sa Da Ham, a tal punto que cuando su compañero de batalla murió en la guerra, decidió dejarse morir de hambre por un pacto> de muerte que habían asignado con anterioridad. La lealtad eral uno de los puntos principales del código hwarang y como tal, Sa Da Ham decidió honrarlo.

 


Kwi-San y Chu Hang

Los dos jóvenes soldados rescataron a su propio comandante, el General Muun, al caer de su caballo durante una batalla en el año 603. El General, abatido ya punto de ser ajusticiado, vio como los dos hwarang se acercaban. Bajaron de sus caballos y con una fuerza descomunal lo subieron a uno de los potrillos par que pudiera escapar. El General quiso quedarse a dar batalla. Kwi San golpeó al caballo para que partiera mientras desenvainaba sus espadas para hacerle frente a decenas de enemigos que embestían contra ellos. Chu Hang recordó el código hwarang en voz alta: “¡Ahora es el momento de seguir el mandamiento de no retroceder nunca en la batalla!”. Ambos mataron a muchos enemigos y finalmente, sangrando por mil heridas, ambos dejaron sus vidas en el campo de batalla.

 


Kim Won Sool

Es muy difícil para los occidentales comprender el espíritu verticalista de las instituciones orientales. Muchas veces el respeto se ve inmerso dentro de la sumisión como una obediencial ciega que no repara en análisis ni raciocinio. Sin embargo en todo oriente estas formas son incuestionables y es muy honroso mantenerlas. Kim Yusin, el Gran Comandante de la dinastía Silla, tenía un hijo llamado Won Sool quien ostentaba el rango de teniente. Ambos eran de la alta clase coreana y descendientes del Rey Suro. Won Sool siendo adolescente, enfrentó en combate a las tropas chinas, siendo derrotado. A su regreso, Yusin pidió permiso al Rey Munmu para que ejecuten a su hijo por la vergüenza que había traído a su país ya su familia. Como Won Sool no había estado al frente de ese batallón, el Rey rechazó el pedido de Yusin.

Sin poder soportar la vergüenza, Woon Sool se retiró a las montañas para convertirse en monje. Cuando su padre murió, volvió a su pueblo para ver a su madre ya sus hermanos de quienes no había tenido noticias por años. Sin embargo, al golpear la puerta de su casa, su madre no quiso atenderlo, respetando la orden que Yusin había dado en vida. Won Sool retornó a su monasterio. Pronto, China lanzó otro ataque sobre Silla y Won Sool se apresuró a pedir permiso al Rey para volver a servir militarmente. El Rey lo puso como comandante de un reducido grupo de soldados que evitó el avance chino en una lucha feroz. Cuando Won Sool volvió a la ciudad, el Rey decidió recompensarlo con tierras y bienes. Won Sool los rechazó argumentando que todavía seguía sumido en la vergüenza. Una vez más volvió a las montañas donde vivió el resto de su vida como un monje ermitaño.

Hay muchos ejemplos e historias de guerreros Hwarang que dan muestra del apego estricto que mantuvieron al código y la inquebrantable fuerza para sostenerse firmes a un estilo de vida. Ellos florecieron, y la utilización de éste término, en este caso, tiene que ver con la etimología misma, en el reino de Silla durante  el período de los tres reinos. Sin embargo su espíritu se mantuvo) durante muchos años, a pesar de que los Hwarang como institución se fueron desdibujando. Muchos soldados, monjes, activistas y políticos mantuvieron viva la llama de los Hwarang para luchar por Corea. Tal es el caso del Almirante Yi Sun Sin o el mismo Dosan quien abandonó una vida confortable en América para retornar a Cocea y luchar por su país.

El ideal de Hwarang es uno de los símbolos favoritos de la Corea moderna. Es utilizado en la armada para nombrar a los cuerpos juveniles, en la Escuela de Oficiales y también es el título de una alta condecoración militar. Es asimismo, la marca de cigarrillos que se producen para las fuerzas armadas y hastal un reconocido músico popular se hace llamar Hwarang. Muchos productos comerciales coreanos llevan al término como marca  Esta palabra, esta ideología, tiene un aura romántica, caballeresca. Hwarang es símbolo de orgullo nacional.

El espíritu Hwarang dejó una marca a fuego en la nación coreana, afectando su cultura y su historia. El código de honor que mantuvieron es un ejemplo de lealtad muy típica de oriente, donde el coraje, la sabiduría, la meditación y la conducta son conceptos que no deben ser dejados al margen en ningún momento de la vida. La entrega y el sacrificio de los Hwarang tuvieron como origen, principios mucho más fuertes que el ego. El General Choi Hong Hi, seguramente cultivó el espíritu de los Hwarang mientras estuvo prisionero en Japón. Con una fuerza indestructible pudo sobreponerse a las adversidades a tal punto de esquivar la pena capital. A su regreso a Corea, en 1953, le fue asignado a cargo la 29° división de infantería del ejército. Choi contempló de manera vívida el espíritu de los hwarang en sus soldados. Quizás también se basó en el Sesok Ogye, para edificar los 5 principios del Taekwondo, Cortesía, Integridad, Perseverancia, Autocontrol y Espíritu Indomable.

 

POEMA A LOS GUERREROS HWARANG. Por SIRO (692-702)

Todos los hombres apesumbrados y lamentando

Por la primavera que se acabó

Tu cara, alguna vez justa y brillante

¿Dónde ha ido, con surcos profundos?

 

Debo entrever que,

Incluso para un momento increíble

Mi mente ferviente no puede descansar en la noche.

En el orgullo vacío con Artemisa.



[1]Con respecto a la etimología de la palabra Hwarang y a su Intrincada traducción (pronunciada en coreano, escrita en caracteres chinos), existe una larga controversia debido a los múltiples significados que se le adjudicaron.  Algunos literatos creen que Hwarang, sólo, significa “muchacho–flor”.  La traducción de Hwarang como “la flor de la juventud” es la que más se ajusta al Ideal que tiene el mundo occidental sobre los jóvenes guerreros coreanos.

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